Arquitectura Cloud

El principio del éxito para cualquier aplicación nativa en la nube pasa por garantizar una arquitectura sólida y eficiente. ¿Quieres saber cómo?

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Arquitectura Cloud para aplicaciones

El principio del éxito para cualquier aplicación nativa en la nube pasa por garantizar una arquitectura sólida y eficiente gracias a un diseño optimizado mediante la elección de los patrones y las tecnologías necesarias que dotarán a tu aplicación de sostenibilidad y escalabilidad de una manera segura.

La arquitectura, el principio del éxito

Cualquier negocio con vistas a trabajar en la nube con sus propias aplicaciones tiene como objetivos poder disfrutar de seguridad, alto rendimiento y eficiencia en las cargas de trabajo a las que someta a sus aplicaciones y para ello es necesario pensar y diseñar las herramientas cloud de una manera minuciosa y estratégica, además de poder tener un acompañamiento extra durante el análisis de la solución a construir.

Por todo ello, en Clarcat, hacemos uso de la monitorización y el estudio de patrones de comportamiento que nos ayudan a seleccionar con éxito las tecnologías a utilizar para el procesamiento de la información adecuadas para tu negocio.

Independencia, resiliencia y solidez

Para llegar a ese fin de una coherencia completa entre el desarrollo de las aplicaciones y las operaciones es necesario que todo el software construido no venga predefinido por un proveedor dado, sino que se utilice la infraestructura como código (IaC, de sus siglas en inglés). Esto dará una mayor escalabilidad a todo lo construido dado que hará innecesarias las configuraciones manuales o las actualizaciones individuales del hardware pasando a gestionar infraestructuras manejables, más rápidas y seguras.

Por otro lado, la resiliencia (Dissaster Recovery) nos ayudará, no solo a la recuperación de los datos en caso de desastre, sino a que nuestras aplicaciones tomen de manera automática las decisiones acertadas para que ante casi cualquier escenario tu negocio pueda continuar funcionando con normalidad dado que también hace una recuperación de las funcionalidades y no solo de los datos.

Para finalizar, la solidez (Infraestructura inmutable) nos garantizará que una vez algo sea creado no vaya a ser modificado por error en ningún momento ni ante cualquier situación adversa. Esto hace que ante cualquier error en una modificación, el éxito en una recuperación de situación anterior o el despliegue de nuevas funcionalidades en nuestras aplicaciones será mucho más rápida, flexible y eficaz.

En conclusión, una organización moderna que trabaja en Cloud, podrá implementar cambios con efectos inmediatos en sus aplicaciones con plazos de entrega más rápidos y que generen valor de manera constante.

DevOps, Pipelines y microservicios

Con todo lo dicho, en la situación actual es de vital importancia crear procesos de integración y entrega continua (CI/CD) mediante la construcción de DevOps Pipelines que son un conjunto de procesos y herramientas automatizadas que nos ayudará a una la implementación de código en un entorno de producción de manera colaborativa y más ágil incluyendo también pruebas de automatización, validación e informes.

DevOps, en definitiva, se trata de optimizar el desarrollo, la implementación y las operaciones de software y la canalización de DevOps, o los pipelines, es cómo se implementan estas ideas en la práctica.

La otra pata para asegurar el éxito pasa por construir aplicaciones Cloud a través de microservicios que cumplen con todos los requisitos mencionados con anterioridad: Independencia, resiliencia y solidez consiguiendo a su vez una optimización importante de los costes de mantenimiento.

Uso de Contenedores Docker

Si hablamos de Tecnología Cloud, como punto importante en la transformación de aplicaciones está el empaquetado de aplicaciones en contenedores, lo que se denomina “Dockerizacion”.

La Dockerizacion es una forma de virtualización donde las aplicaciones se ejecutan en espacios de usuario aislados, llamados contenedores, mientras usan el mismo sistema operativo compartido. Un contenedor es esencialmente un entorno informático totalmente empaquetado y portátil: todo lo que una aplicación necesita para ejecutarse está encapsulado y aislado en su contenedor. Como resultado, la aplicación en contenedores se puede ejecutar en varios tipos de infraestructura (sin sistema operativo, dentro de máquinas virtuales y en la nube) sin necesidad de refactorizarla para cada entorno, disfrutando así de las capacidades de los orquestadores de contenedores como Kubernetes que es soportado por los principales proveedores de Cloud públicas (AWS EKS, Azure AKS o Google GKE) facilitando así dicha permutación entre entornos y simplificando al máximo las integraciones de monitorización.

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